Importación de fauna exótica genera debate entre los especialistas

La reciente noticia sobre la muerte de una jirafa en el zoológico de Loja ha levantado nuevos cuestionamientos sobre las prácticas de bienestar animal que se aplican en el país con la fauna exótica. Aunque muchos de estos se enfocan en el rescate de la animales, veterinarios y propietarios de otros zoológicos temen que este evento pueda afectar la imagen de todos los sitios, que ya han sido perjudicados por la emergencia sanitaria.

La importación de fauna exótica, al igual que su reproducción en cautiverio, son dos de los temas que se están discutiendo actualmente. Cuando estas jirafas fueron importadas en el 2017, surgieron los primeros cuestionamientos.

Jorge González, administrador de este centro municipal, explicó que la muerte de la jirafa se debió a un parto distócico y que durante todo el proceso se asesoraron con los veterinarios de México y Chile.

Andrés Ortega, director de Medicina Veterinaria de la Universidad UTE, explica que en el país no existen especialistas en jirafas. En esos casos se debe recurrir al asesoramiento de veterinarios en el extranjero, que debe estar contemplado en el plan de manejo para la importación de esta fauna.

Ortega no está de acuerdo con introducir especímenes exóticos a los zoológicos si no existe un plan técnico con fines de conservación. En el pasado, dice Ortega, dos canguros nacidos en cautiverio fueron importados para generar conciencia sobre la importancia de cuidar a las zarigüeyas.

En ese entonces, como hasta ahora, las personas pensaban que estos últimos eran roedores y por eso eran víctimas de ataques. El objetivo era explicar que las zarigüeyas son los rezagos de los marsupiales que se quedaron en América del Sur y son lo más cercano a un canguro que se puede encontrar en el continente.

Los recursos obtenidos con la venta de entradas durante ese tiempo se destinaron a un programa educativo en favor de las zarigüeyas. Para Ortega, detrás de esta importación había un concepto que logró cambiar la percepción sobre los marsupiales.

En el caso de una especie como la jirafa, dice el especialista, no se aporta con la conservación de una población local ni contribuye al mejoramiento de la situación de estos animales. Muchas crías nacidas en zoológicos terminan desarrollándose en cautiverio.

La reproducción en estos centros de manejo es otro de los temas que genera discusión. David Mora, director del Departamento de Bienestar Animal del Zoológico de Quito en Guayllabamba, explica que allí se maneja un protocolo de esterilización que se aplica a todos los animales, excepto a los que son parte de algún programa de conservación o están en peligro de extinción.

Para esto, se realizan cirugías o se controla con fármacos. El león macho, por ejemplo, fue sometido a una vasectomía, pero esta se revirtió naturalmente. Desde entonces, cada vez que la leona entra en celo, se lleva a cabo un protocolo para manejar a la manada. Para este año se tenía prevista la cirugía de estos especímenes, pero se ha retrasado por la emergencia sanitaria.

Mora y Ortega coinciden en que, a diferencia de otras especies exóticas, en el Ecuador sí hay conocimiento en torno al tratamiento de los grandes felinos. La mayoría de estos llegaron a los zoológicos tras ser abandonados en los circos, cuando se prohibió su utilización en esos espectáculos.

Para Mora, el mayor problema relacionado a la fauna exótica en el país es su introducción ilegal para usarlas como mascotas. Las provincias amazónicas son los principales pasos para los traficantes.

Fuente: Diario El Comercio.

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