Este año el Iniap lanzó nuevas variedades de yuca, arroz y avena; y para 2021 prevé trabajar con cannabis

Es más precoz y productiva, de fácil cosecha, así como también presenta menor porcentaje de daños por plagas y enfermedades, tiene alto contenido de materia seca (37 %) y almidón, sirviendo por su calidad de sus raíces frescas para el consumo directo.

Son las características de una variedad de la yuca Portoviejo 650, una de las tres variedades de productos agrícolas lanzados por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (Iniap) en lo que va del 2020.

Los otros son una de avena doble propósito (Iniap-Fortaleza 2020) y dos de arroz (Iniap Elite e Iniap Impacto), mencionó Andrés Andrade, director ejecutivo del Instituto.

Además, este año se han difundido 39 artículos científicos y 17 publicaciones técnicas, mediante las cuales se han difundido los principales avances de investigación en las tres áreas que interviene, en rubros como avena, arroz, frutales, camote, pitahaya, papa, maíz, chocho, entre otros.

Todo este avance es parte del Plan de Investigaciones 2018-2022 del Iniap, que contempla el trabajo en tres áreas: incremento de la productividad, manejo y conservación de los recursos naturales, incorporación de valor agregado.

«Son tecnologías que buscan mejorar las condiciones del sector agropecuario del país, sea con la generación de variedades mejoradas o con prácticas agronómicas, que se traducen en publicaciones científicas y técnicas», explica el director ejecutivo del Iniap que tiene siete estaciones experimentales en el país.

Dos estaciones experimentales (Santa Catalina y Austro) para la Sierra, cuatro estaciones experimentales (Tropical Pichilingue, Portoviejo, Santo Domingo y Litoral Sur) para la Costa y una para la región de la Amazonía (central de la Amazonía).

Además, el Instituto dispone de granjas experimentales que se constituyen como brazos ejecutores de la investigación y desarrollo de las estaciones experimentales: Palora y Domono, en la Amazonía; Garza Real y El Almendral, en la sierra sur; y Tumbaco, en la sierra norte.

¿Pero cómo se financian estas investigaciones y las estaciones científicas?

Andrade reveló que el 99 % de su financiamiento procede de recursos fiscales, proveniente de una inversión estatal en la investigación agropecuaria de alrededor del 0,03 % de su producto interno bruto (Senescyt e INEC, 2014).

Mientras, este año, el presupuesto en gasto corriente, que incluye planta central y las siete estaciones experimentales, es de $ 13,3 millones, de los cuales el 74,6 % se ejecuta directamente desde las estaciones, explicó el directivo.

Adicionalmente, en inversión, el Iniap tiene un presupuesto de $ 3,5 millones, de los cuales $ 1,6 millones provienen de recursos externos/cooperación con los cuales se ejecutan cuatro proyectos.

Estos son: la adquisición de equipos para el fortalecimiento de laboratorios de investigación de la estación experimental Santa Catalina y estación experimental Tropical Pichilingue; el desarrollo de germoplasma de papa con resistencia al tizón tardío, nematodo del quiste y con calidad para consumo en fresco y procesado para mejorar la productividad del rubro utilizando herramientas biotecnológicas; la etiología de la muerte regresiva en teca en Ecuador y rol de insectos en su dispersión; y la investigación para mejorar la productividad y calidad de la naranjilla y tomate de árbol en el Ecuador.

Mientras, $ 1,9 millones del presupuesto de inversión son financiados con recursos fiscales para la ejecución de otros dos proyectos: la producción de semilla categoría certificada para el proyecto nacional de semillas de agrocadenas estratégicas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Programa de Reforma Institucional de la Gestión Pública.

Para el 2021, Andrade reveló que existe interés en el manejo de controladores biológicos, producción de organismos de alimentación animal e investigación de bioles enriquecidos.

Además, existe la posibilidad de empezar proyectos de investigación en agronomía y manejo en cannabis no psicoactivo. «También se está trabajando en fortalecer la investigación en el rubro banano con el manejo de residuos de pesticidas y evaluación de variedades tolerantes a fusarium», destacó Andrade.

FUENTE: EL UNIVERSO (EC)

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