Salud mental: ¿por qué nos da pena pedir ayuda?

La Alcaldía de Bogotá habilitó un número de teléfono para guiar a las personas que necesitan atención. Basta marcar tres números para disponer de un grupo multidisciplinario dispuesto a brindar orientación.

En mi caso sé que no estoy bien cuando es imposible controlar la respiración. A veces no soy consciente de que estoy manipulando mal el oxígeno. Cuando caigo en cuenta se vuelve palpable el mareo y me desconecto de lo que estoy haciendo. Después viene la incertidumbre de qué se trata lo que estoy experimentando en la sala de mi casa.

La respiración entrecortada es un episodio que viene y desaparece. Toca la puerta en mis días de sedentarismo, atornillado en una silla frente al computador, con el omnipresente celular a la mano. El fantasma de un ataque de ansiedad, que suele manifestarse con la desregulación que estoy experimentando, se queda ahí, todavía no trasciende. Lo apago con ejercicio, sudando como un caballo. La quema de calorías alivia el resto de mi día.

Trotar es mi medicina contra el encierro. Sin embargo, no voy al parque como me gustaría. Me alcanza para ir tres veces a la semana. He pensado en acudir a la EPS, pero le tengo pavor a los espacios cerrados y tupidos de gente que, como yo, necesita ayuda.

La Alcaldía de Bogotá ofrece dos líneas de atención. La 123 es para valoraciones presenciales, en la que un psicólogo o un psiquiatra puede ir a casa, y la 106 para ser escuchado. Según la Secretaría de Salud, en lo que va del aislamiento preventivo se han registrado más de 24.300 atenciones, de las que cinco mil corresponden a consultas relacionadas con el comportamiento y prevención del nuevo coronavirus. El resto de las llamadas se reparten en consultas relacionadas a violencia intrafamiliar, dudas sobre salud mental e intentos de suicidio.

Nadie debería sentir vergüenza por pedir ayuda. Una de las pocas cosas buenas de la pandemia es la capacidad de reconocer las dudas existenciales de cada uno. Llamar a una de las líneas de atención es una opción para personas que todavía no se acostumbran al encierro.

Fuente:Diario El Espectador.(Cl)

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