Ecuador abre, después de 6 años, la pesca controlada de pepinos de mar en reserva de Galápagos

El Gobierno de Ecuador anunció este miércoles la apertura de una temporada para la pesca controlada de pepino de mar en la Reserva Marina de las Islas Galápagos, tras estudios que advierten de un excedente en la población del equinodermo.

Después de seis años, se retoma la pesquería de pepino de mar (Isostichopus fuscus) en la Reserva Marina de Galápagos, que empezará el 12 de julio por un periodo de 60 días, informó el Ministerio del Ambiente.

Técnicos de la Dirección del Parque Nacional de Galápagos (PNG), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, junto a representantes de las cuatro cooperativas de pesca artesanal del archipiélago, acordaron iniciar la temporada de pesca de pepinos de mar bajo estrictas “medidas de manejo” sostenible del recurso.

Plan de reproducción

La pesca del pepino de mar, que en el pasado llegó a poner en peligro la especie, ahora se regula mediante estudios técnicos y científicos que procuran preservarlo y adecuar su captura en términos sostenibles en este archipiélago, sometido a normativas especiales de conservación.

Cuando los estudios poblacionales dan un resultado igual o mayor a once pepinos de mar por cada cien metros cuadrados, el Parque Nacional de Galápagos puede abrir la captura del equinodermo, bajo normativas especiales, explicó su director, Danny Rueda.

El monitoreo efectuado por especialistas y pescadores de Galápagos ha confirmado una recuperación en la densidad poblacional de hasta doce pepinos por cada cien metros cuadrados, añadió el Ministerio en un comunicado.

En busca de pesca sostenible

Los estudios deben confirmar que esas poblaciones mantengan ejemplares de al menos cinco años, para que existan “condiciones necesarias y abrir la pesquería de forma sostenible”, aseguró por su parte Gustavo Manrique, ministro del Ambiente.

Las Islas Galápagos, que fueron declaradas en 1978 como Patrimonio Natural de la Humanidad, se encuentran a unos mil kilómetros al oeste de las costas continentales de Ecuador y deben su nombre a las enormes tortugas terrestres que la habitan.

Su reserva terrestre y marina, que abarca una superficie de 138.000 kilómetros cuadrados, contiene una rica biodiversidad, considerada como un laboratorio natural que permitió al científico británico Charles Darwin desarrollar su teoría sobre la evolución y selección natural de las especies

FUENTE: EL UNIVERSO (EC)


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