Con tierras, clima y demanda, Ecuador aún no reactiva su sector cafetalero

Lo que alguna vez fue uno de los pilares de la economía agrícola ecuatoriana hoy enfrenta una de sus peores crisis. El café, históricamente cultivado en provincias como Manabí, Loja, Zamora Chinchipe y Pichincha, ha perdido protagonismo en el agro nacional debido a la falta de políticas públicas, el abandono institucional y una fuerte caída en la producción, según los productores.

Durante décadas, el país exportó café de calidad reconocida internacionalmente, generando empleo rural y aportando divisas. Sin embargo, en los últimos 15 años la caficultura ha sufrido una drástica contracción. Según el gerente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (ANECAFÉ), Pablo Pinargote, Ecuador actualmente produce apenas 150.000 sacos anuales, una cifra que no solo está muy por debajo de los niveles históricos, sino que no alcanza para cubrir el consumo interno, estimado en más de 300.000 sacos.

“Ecuador es hoy un país deficitario e importador de café. La industria nacional y las cafeterías deben importar para abastecerse, y eso refleja el abandono que ha sufrido este cultivo tradicional”, afirmó Pinargote en entrevista con Diario El Productor.

Un problema estructural
La situación se ha agravado este año debido a factores climáticos. Fuertes lluvias entre noviembre de 2024 y enero de 2025 afectaron gravemente las zonas productoras, provocando una reducción estimada del 30 % de la ya limitada producción.

“No hay cifras oficiales actualizadas, pero nuestras estimaciones desde el sector privado indican que este año apenas alcanzaremos los 150.000 sacos”, señaló Pinargote. El consumo interno, por su parte, sigue en aumento, lo que obliga al país a depender de importaciones, situación insostenible para un rubro que podría cubrir ampliamente la demanda local y generar excedentes exportables.

La mesa del café: sin resultados concretos
Aunque en el discurso oficial se había anunciado que 2025 sería “el año del café”, los resultados aún no se ven reflejados en acciones concretas. ANECAFÉ impulsó la creación de una Mesa Nacional del Café con participación de todos los actores de la cadena: productores, sector privado, academia y Gobierno. Sin embargo, según Pinargote, el espacio no ha logrado avanzar ni ejecutar un plan efectivo.

“Hemos tenido acuerdos ministeriales, reuniones, buenas intenciones… pero seguimos esperando que se nos escuche y que se actúe con urgencia. El café ya no puede esperar más”, enfatizó.

Bajos rendimientos y falta de información oficial
Uno de los principales problemas del sector, según el directivo, es la ausencia de políticas públicas agrícolas serias y sostenidas. Ecuador no cuenta con un censo actualizado de caficultores ni con datos claros sobre las áreas cultivadas y el rendimiento por hectárea. Esto ha dificultado la planificación y el diseño de incentivos para reactivar la producción.

Mientras países vecinos alcanzan rendimientos promedio de 25 quintales por hectárea, Ecuador apenas llega a 5 o 6 quintales, lo que reduce la rentabilidad del productor. “Aunque los precios internacionales del café están en niveles históricos, entre 370 y 400 dólares por quintal, nuestros productores no pueden aprovechar esa bonanza debido a sus bajos rendimientos y al abandono técnico del cultivo”, explicó el gerente.

Un cultivo con potencial desaprovechado
Pinargote asegura que el café es uno de los pocos productos agrícolas en el país con capacidad inmediata de expansión. “Ecuador podría llegar a producir 2 millones de sacos sin problema, tenemos las tierras, el clima y el conocimiento. Eso generaría empleo rural, divisas y autosuficiencia alimentaria, pero necesitamos una estrategia país, y no más promesas vacías”, reclamó.

El sector café, agrega, es una herramienta poderosa de desarrollo económico, particularmente para zonas rurales. Con el apoyo adecuado, podría convertirse nuevamente en un pilar de la economía agroexportadora.

Un llamado urgente
El mensaje de ANECAFÉ es claro: el país necesita empezar a producir café ya, tanto por razones económicas como estratégicas. “El Ecuador tiene en el café un tesoro agrícola que no está aprovechando. Es urgente que el Gobierno lo entienda y actúe”, concluyó Pinargote.

Fuente: El Productor

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